Del acomodo de las cosas

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Muchas veces asocio casi de manera automática mi vida con cosas bien comúnes y corrientes. Cosas que llegan a formar un momentito crucial en mi cabeza. De hecho siempre he pensado que la vida del ser humano es como un juego tetris. Inteligentemente tienes que ir acomodando las piezas sin paniquearte. Si lo haces, pierdes… o por lo menos te va a costar un huevo o te va a dar mucha flojera volver a comenzar y llegar al nivel en el que estabas.

Conforme voy viviendo y acumulando años, me he dado cuenta que las oportunidades siempre vendrán poquito a poco, y sí, tengo un chorro de preguntas tipo: ¿cuáles son las oportunidades que debo de tomar y cuáles debo de dejar pasar?

Hace unos días me preparé esta simulación de “sushi ebi” sin nada. Por eso era una simulación, porque ni siquiera era sushi. Un día me atasqué de rollos maki, creo que hace unos ocho años. Ese día me dió demasiado asco, hasta que años después volví a comerlos y me intoxiqué. De ahí nunca más he vuelto a comerlos. Sin embargo me encanta el arroz así, en forma de sushi ebi pero sin nada arriba. El arroz para sushi frío es delicioso remojado en soya.

La cosa es que hoy, mi panorama de las cosas y las oportunidades es así, como una camita de arroz sin nada: limpio, fresco y listo para ponerle lo que quieras arriba. El pedo es que no quiero ponerle nada arriba o por lo menos no por ahora. He logrado salir de mi zona de confort de una manera muy fugaz en poco tiempo. Ha sido una oportunidad de humor y energía que no he dejado pasar y que hizo que me montara en el barco “nuevo” de mi vida abroad. Con todo esto, han llegado una oleada de oportunidades profesionales que me emocionan, pero a la vez me hacen dudar sobre tomar la elección correcta.

Por el momento he pensado (y lo hecho estos días últimamente) sobre no acelerarme y ver esas oportunidades desde afuerita nada más. Como cuando jugabas a las escondidillas de niña y nomás estabas espiando a tu amigo el más fuerte, al más rápido, o a tu amiga la más ágil, la más colmilluda.. y tú estabas entre los dos (tienes las cualidades de ambos) pero sabías que si te veían ya se chingaba el juego, o por lo menos tu juego.

Suena: Wolf Colony – Holy

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